Se trata de uno de los dignos representantes de la juglaría vallenata, pues no sólo compone, sino que toca y canta. “Chente” Munive, es quizás uno de los pocos acordeoneros que ha resultado esquivo para las casas disqueras, pues como él mismo lo afirma “nunca ha grabado para nadie, porque mi música la tengo para compartirla con mis amigos en las parrandas”.
Durante el conversatorio al que fue invitado por la Biblioteca Departamental Rafael Carrillo Luquez, en el marco del programa Cita con la Música, Reencuntro con los Juglares, uno de los asistentes le preguntó que cómo había conocido a Diomedes y entonces él, lleno de naturalidad, como ha sido siempre, respondió “no, fue Diomedes el que me conoció a mí”.
Y es que a decir verdad, cuando “Chente” Munive, era reconocido por la constante animación de parrandas vallenatas, Diomedes aún no había sido bautizado como el “Cacique de la Junta”, episodio que se remonta hasta aquella canción que le grabara el desaparecido Rafael Orozco al lado de Emilio Oviedo, “Cariñito de mi Vida”.
Según “Chente” Munive, antes que eso pasara, Diomedes tuvo que librar varias batallas para lograr que alguien se interesara por sus canciones “lo que pasa es que eso nadie lo dice, ni siquiera Diomedes”. Comenta que el primer billete de a 500 pesos que cayó en manos del afamado cantante llegó por cuenta de una parranda a la que “Chente” lo llevó como su guacharaquero.
Chente” Munive, siguió enriqueciendo su relato, con anécdotas como la que le ocurrió con “Wicho” Sánchez, personaje que tomó como suya una canción que él había compuesto, pero la cosa quedó en folclor.
Sostiene que la parranda vallenata, ya no es la misma que se hacía en otras épocas, quizás porque se ha perdido el gusto por este tipo de manifestaciones. Y dice que hasta la palabra del parrandero en muchos casos queda sin valor, pues ahora hay quienes al calor de los tragos y el sonar de la música, prometen de todo, pero al final no dan nada, como le pasó con el ex secretario general del Senado, Pedro Pumarejo Vega, quien le ofreció una novilla hace ya bastante rato y sin embargo, el animal nunca ha llegado a sus predios, hecho que ahora alimenta un tema de esos picantes que “Chente” sabe componer.
Su esposa, Carmen no podía quedar por fuera en las casi dos horas que duró el conversatorio. Para “Chente” Munive, es la merecedora de todo su amor, pues supo sortear cada enredo en el que él se metía, precisando que no recuerda con cuantas mujeres compartió el corazón, pero a ella le compuso muchas canciones y ahora vive a su lado en Guacoche, en una casa que tiene el patio cercado con un vallado de cardón